mayo 27, 2012

De profecías y el fin del mundo

Anoche me acosté pensando en el fin del mundo. No en un fin del mundo hollywoodense con explosiones espectaculares y lava volcánica en 3D, sino en un fin du monde mucho más íntimo y discreto. A fin de cuentas, si me muero yo se acabará mi conciencia y no podré participar de ninguna otra cosa que suceda. Aparte de la propia muerte, me imagino un fin del mundo personal como un cambio, como una colisión. En cosas así pensaba, mientras me acababa los tabacos y las cervezas, pero me quedé dormido y no pude evitar soñar con los mayas.

Yo la verdad de catástrofes mayas no entiendo nada, salvo que existen siete profecías y en una de ellas se habla de un cometa que pasará muy cerca de la tierra, dándonos la oportunidad de comenzar una nueva era donde reinará el sol y podremos finalmente vivir en paz y armonía, o se estrellará de lleno contra nuestro planeta y nos cargará la chingada.

No son pocas las personas que esperan que este año nos va a cargar la chingada. Algunas lo aguardan con curiosidad o morbo, se compran libros gordos de trescientos pesos sobre profecías que nunga llegan a comprender del todo, y terminan usándolos para adornar la bodega. Otros tantos no soportan la ansiedad y se acercan a dios, se unen a un culto o van a que les lean las cartas. La mayoría no guarda ninguna opinión al respecto y prefiere la novela de las ocho o el futbol de los sábados.

Como me desperté con una cruda de fin de mundo, me dispuse a curármela caminando por las calles del Barrio. Hace ya varios años que recorrer el pabellón empedrado del Callejón del Arte me relaja y me pone pensativo. En Abasolo y Mina me encontré a un grupo de gente, ataviados en ropa prehispánica, con penachos, plumas y chanclas de cuero, bailando una danza de nuestros susodichos ancestros, ofrendando incienso, tocando tambores y flautas. Algunos eran blancos y parecian extranjeros, otros parecían francamente de pura cepa maya.

Mientras bailaban y repartían volantes sobre las profecías y el cambio que se avecina, me puse a pensar que nosotros mismos somos planetas siguiendo órbitas azarosas por un infinito universo. En ocasiones, dos planetas cualesquiera se acercan tanto que irremediablemente uno cae en la órbita del otro. Se influencían mutua e intensamente durante un corto periodo y luego cada uno continúa su recorrido espacial, alterado para siempre en formas que nadie es capaz de imaginarse. A veces, alguno puede llegar a acercarse demasiado y ocasionar una colisión que acarrea consigo el fin de un mundo anónimo y efímero. El universo, vasto e inagotable, sigue su marcha sin enterarse. En estas reflexiones estaba cuando me di cuenta que los mayas habían terminado su numerito hacía un rato, y en mi distracción les había dado la última moneda para el camión de regreso a casa. En el largo camino, prometí no volver a pensar en profecías ni fines del mundo.

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abril 25, 2012

Algunas reseñas

Acercamientos a la Guerra y la Paz

 

Una vez Woody Allen dijo: “Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leer La guerra y la paz en veinte minutos. Creo que hablaba algo de Rusia.”

 

Sus palabras me vienen a la mente ahora que yo, sin curso de lectura rápida pero armado de un marcatextos y una wikipedia, he logrado dar la vuelta a la última página de ese gigante literario de Tolstoi. Y me tomó un poco más de veinte minutos: Un mes y unos días. Con todo, aún no estoy seguro de haber llegado mucho más lejos que Allen, pero aquí voy:

 

La guerra y la paz es un gigante, no hay duda. Pero abarca principalmente dos universos:

1) El de las Guerras Napoleónicas en su etapa donde el emperador francés emprende la campaña contra Rusia.

Usando personajes históricos reales, sirve de telón a Tolstoi para desarrollar sus puntos de vista sobre la historia, según los cuales, los acontecimientos no son definidos por los hombres, sino por una fuerza más poderosa cuyos designios escapan completamente a nuestros ojos.

 

2) El de la aristocracia francesa compuesta principalmente por cuatro familias. Los Rostov, los Bolkonsky, los Kuraguin y los Bezukhov. Aquí se encuentran los capítulos más novelados de la narración. En donde se mezclan historias de amor, de heroísmo, de sacrificio, etc. Todo un culebrón como dirían los españoles.

Aquí Tolstoi hace gala de sus

 

 

 

 

Jose Agustín – Ciudades desiertas

 

Jose Agustín tiene un artículo más bien parco en wikipedia, y al terminar de leer Ciudades desiertas (1984) creo entender porqué.

 

Ciudades desiertas es un relato que explora las relaciones de pareja, iniciándose cuando Susana recibe una oferta para participar en un Programa de escritores en algún pueblito remoto en el norte de Estados Unidos. No se lo piensa dos veces y se va sin más, sin avisar a su esposo ni a su familia ni a nadie.

 

Eligio es el esposo. Un actor de poca monta casado con una escritora de poca monta. Como su esposa se fue sin avisarle, él tomará el primer avión al pueblito estadounidense para buscar a su mujer, sólo para encontrarse con que ésta se ha acostado con un polaco que no habla.

 

Eligio hará alarde de su machismo, tendrá sus escenas con Susana y ambos se enfrentarán a sí mismos en un intento por entender su relación y los detalles de cada quien que la mantienen a flote.

 

Reflexión sobre los ciclos de una relación amorosa, la búsqueda de identidad y la negación. Hasta ahí bien. Lo malo es que la prosa de José Agustín no es tan “ágil” aunque si es bastante más “desenfada” que lo que nos lleva a pensar el texto de la contraportada. Incluso es de esas novelas que nunca parecen arrancar y que ni siquiera tienen un sólido conflicto.

 

No se espere aquí encontrar reflexiones demasiado profundas acerca de las relaciones humanas ni una tensión acechante para mantener en vilo al lector.  Se podría más bien decir que es el relato de una relación tormentosa entre dos chilangos. Eso es otra cosa: Fiel a su literatura de onda, Agustín abusa de los regionalismos y barbarismos y pone en boca de Eligio unos “me la pelas” y “su chingada madre” que en nada enriquecen el texto. Así como de un personaje en algún momento se dice que es la gringuez, así podríamos decir que Eligio es un buen representante de eso que yo entiendo como la chilanguez.

 

Por último, lo que quizás en su tiempo pudo ser una crítica mordaz al sistema capitalista estadounidense, para nuestro tiempo y lugar parece ser más bien una intrascendente observación de algo que ya no tiene nada de particular: Estados Unidos ya no es el único país donde la gente tiene cuentas de banco, toma mucho refresco y tira a la basura lo que no le sirve cayendo presa del consumismo. Parece que estas observaciones como críticas al vecino país norteño se volvieron anacrónicas hace mucho tiempo, quizás incluso desde que fue redactado el libro.

 

Yo creo que definitivamente lo que más disfruté de Ciudades desiertas fue el olor de las páginas al hojear el libro.

 

 

 

 

Ahora que facebook me recuerda el cumpleaños de Luis Armenta Malpica, mi conciencia me recuerda que me debo una reseña de su libro Ebriedad de Dios, el cual cayó a mis manos por curiosos azares del destino, en una edición bilingüe español-francés coeditada por Mantis (la editorial de Malpica) y Ecrits des forges.

 

No soy ningún versado en poesía pero creo que ya he desarrollado mis preferencias: Neruda, Borges, Cavafis, Gelman y hasta Sabines son algunos de los autores a los que vuelvo con regularidad. Ahora, siempre que me enfrento con la poesía contemporánea me quedo con un agrio sabor de boca, siento que algo se ha perdido o desvirtuado o simplemente no entiendo esto que parece ser el movimiento del ‘escribir por escribir’.

 

Luis Armenta Malpica no es quizás ningún clásico pero al menos su poesía es bastante prometedora. La misma idea que le da génesis a su poemario, me parece, si bien puede no ser revolucionaria, usada con sabiduría para atrapar a cualquier lector. Resulta que Ebriedad de Dios puede ser, según se vea un poemario o un relato. En cada poema, el drama de la protagonista se va desdoblando, verso por verso, permitiéndonos entrar en su mundo lírico.

 

Decía Huidobro “el poeta es un pequeño dios”. Aquí Dios es el poeta, la protagonista y su conciencia. Algo que está en todas partes, y se desarrolla en diferentes formas en el pequeño universo del libro que tenemos en nuestras manos. Interesantísima propuesta del escritor defeño.

abril 25, 2012

Argumentos de Poe

Cuentos para niños:
Una princesa está encerrada en la torre más alta de un castillo. Un rey malvado la retiene cautiva. Un caballero valeroso la rescatará del mal.

Una princesa y un príncipe se enamoran en un bosque mágico y encantado. Un hechicero malvado desea a la princesa que es pura, así que conjura un hechizo contra ella que la pone a dormir. El príncipe tendrá que ir hasta la cueva del hechicero en lo alto de una montaña peligrosa y oscura, para obtener la cura para su amada.

En un reino lejano, los reyes tienen a su primer heredero. El día que nace, el bebé es raptado por un duende maligno, que promete sólo devolverlo si se le da algo a cambio. Los reyes urden un plan para engañar al duende haciéndole creer que obtiene lo que esperaba, con resultados desastrosos para él.
En una ciudad antigua hay un parque y una plaza junto a un bosque. En el centro de la plaza hay una estatua.

 

 

Cuentos de Poe:
El corazón delator: Una persona con aparentes problemas psiquiátricos, relata cómo y porqué mató a un viejo con el que vivía. Además de negar que está loco, relata como lo escondió con maestría argumentando esto en favor de su cordura, finalmente como la policía lo descubrió al hacerse manifiesta su culpa por escuchar con insistencia los latidos del corazón del viejo enterrado bajo las tablas del piso de su misma habitación.

El gato negro: Es un estudio de la psicología de la culpabilidad. Un asesino cuidadosamente esconde su crimen y se cree a salvo, pero la culpa lo sobrepasa. Un hombre y su esposa son amantes de los animales, tienen un gato negro por el que tienen una particular predilección. El narrador se vuelve alcóholico y en un ataque de ira le arranca un ojo al gato. El gato crea aversión hacia su amo, y éste cansado lo cuelga un día del árbol de su casa. Al siguiente día la casa se quema y cuando acude al lugar del incendio hay una imagen del gato colgado en la única pared que sobrevivió al siniestro. Después, presa de la culpa, el autor conoce a un gato igual en una taberna pero con una mancha blanca en el pecho. Lo lleva a su casa. En otro ataque de ira, el narrador está a punto de matar al gato, pero la esposa trata de detenerlo, y este la mata a ella en lugar del gato. La esconde detrás de las paredes del dormitorio. Cuando la policía va a revisar la casa, el se encuentra seguro, pero por un accidente toca la pared hueca: La policía descubre el cadáver. Junto al cadáver, está el cuerpo del gato que fue emparedado junto con la víctima.

The Cask of Amontillado: Montresor cuenta la historia de como se vengó de Fortunato, un compañero noble. Enojado por algún insulto, trama su asesinato. Con el pretexto de que pruebe un barril de Amontillado, lo dirije hasta las catacumbas de su palacio y le da de beber hasta alcoholizarlo. Llegan a una hornacina donde Montresor le dice a Fortunato que se encuentra el Amontillado, ahi lo encadena sin problemas gracias a la embriaguez de este último, y comienza a emparedarlo. Fortunato ruega y pide clemencia, pero Montresor sólo se burla. Montresor revela al final del relato que hace 50 años que ocurrió el crimen y nadie se ha dado cuenta. En este cuento no hay misterio en cuanto al autor del crimen o el método, ni se detalla el motivo de Montresor para asesinar a Fortunato, y como no hay un detective, esa sería la pregunta principal que debe hacerse el lector ¿Cúal fue el motivo de Montresor para asesinar a Fortunato?

abril 25, 2012

Fragmento de lo que pudo haber sido una novela

                                                                              There are only three things to be done with a woman.
You can love her, suffer for her, or turn her into literature.
-Lawrence Durrel

 Te esperaba en Fidel Velázquez o Gonzalitos casi todas las mañanas que decidíamos escaparnos. La ciudad apenas se despertaba, se limpiaba las lagañas y estiraba los brazos, los camiones como hormigas se los recorrían, y poco a poco los oficinistas comenzaban a salir de sus guaridas. Entonces era verte llegar siempre diez o quince, pero nunca más de quince minutos tarde, besarte las manos y decirte que ya no aguantaba. Era meternos en un taxi jugando siempre a los amantes furtivos, a los disidentes de la apostólica rutina, intercambiando miradas ansiosas e incomodando a los pasantes, o riéndonos de esas parejas que nos tocaban en los altos de los semáforos, peleándose porque seguramente alguno de los dos había tirado el café o había olvidado sacar la basura. Desde luego yo te abrazaba y me ponía meditabundo, preguntándome que significado tenía nuestra fuga, contra qué nos rebelábamos y que hacíamos con nuestro delirio de muchachos enamorados, y de verdad sospecho que estábamos enamorados porque nos daba mucha risa todo y pensábamos que yo nunca tiraría el café y qué más da si se queda la basura un día más o una semana.

En esos tiempos ganábamos poco, pero siempre había suficiente para comprar cigarrillos y alguna comida rápida con la señora que todas las mañanas se ponía desde muy temprano frente al hospital, tenía un poco más de la edad probable y nos daba un poco de lástima que se ganara así la vida, y mientras preparaba algo mentíamos y la reconfortábamos. Eran los preludios necesarios para desaparecer detrás de la siguiente cuadra, entrar corriendo al lobby, registrarme con cualquier apellido de poeta y pedir la llave. Esos eran nuestros días en aquel tiempo que despertábamos al mundo, por decirlo de alguna manera, porque nunca fuimos muy despiertos ni tampoco nos interesaba demasiado el mundo. Mucho menos si nos tendíamos en la cama y yo te leía algún verso Neruda o Benedetti y tú me mirabas condescendiente, sin entender nunca bastante de la poesía que te recitaba, ni de mi, bicho raro, de dónde te habré sacado, o porque nos besamos esa última noche del año, sería el whisky o el deseo explícito y largamente aplazado. Esto más o menos seguramente te preguntabas, un poco por nostalgia y un poco por divertimento de tu propia curiosidad, que luego me escribía ecuaciones en una libreta roja, y me retaba a resolverlas antes de que terminaras de vestirte nuevamente. Pero era un juego pueril y tácito porque tú te vestías muy lento y yo miraba la libreta un poco absorto, tratando de acordarme, pero qué iba a recordar si las matemáticas junto con Agustín Lara y el método Montante eran para mí un terreno oscuro y subrepticio, una laguna cultural que me permitía porque me sentía muy joven y fuerte y te tenía a mi lado, sobre todo porque estabas a mi lado Michelle. Y justamente en un momento como ese estabas tú a mi lado y yo me lanzaba sobre ti en una suerte de combate edénico, te apretaba contra mí hasta que te defendías mordiéndome y nos dilatábamos en escaramuzas hasta que la mano encontraba el bastión del pantalón rendido, tu mano sobre la mía y nos juntábamos en uno solo, besándonos las caras hasta que tu pelo me caía en la mía, me asfixiaba y era el signo, la pauta para que yo te desvistiera nuevamente recorriéndote la piel con mis dedos, aprendiéndome tus detalles como extático ciego leyendo tus pecas braille, puntos y pausas y constelaciones boreales, sobre todo las de los hombros que nunca he entendido porque me gustaban tanto.

Pero después fue invierno y decidí ya no verte. La paradoja es absurda como la vida pero lo mejor ahí fue no verte. Tantas veces recorrimos juntos estas calles, saliendo de la Gandhi, bajando por Hidalgo hasta el barrio, hasta cualquier barecito de patios antiguos y limoneros enlutados. Te acuerdas que una vez llovía bastante y nosotros caminábamos muy lento, la lluvia se desenmarañaba más lenta sobre nosotros y de alguna manera las gotas que nos resbalaban en los rostros nos anunciaban futuras renuncias, dibujaban trazos precarios que ni tú ni yo adivinamos. Mientras yo te hablaba de algún cuento de Cortázar que me había sorprendido, tú sólo fingías escucharme porque tú eras más García Márquez, pero me tomabas de la mano dando grandes pasos y tarareabas socarronamente la obertura de la Gazza Ladra que te había enseñado unos días antes. Era imposible percibirlo ahí  Michelle, pero ese era el momento justo para arrancarme, para devolverme del silencioso marasmo en el que habíamos ido a caer a fuerza de hoteles, y pláticas sobre la muerte y cervecitas en bares que tenían un ligero olor a tierra mojada. Fue quizás una frase dicha al aire, un silencio que duró un poco más del tiempo preciso, pero de algún modo supe que nuestros encuentros y batallas no podían extenderse perpetuamente. Y justamente ahí, al llegar a la avenida donde nos despedíamos y besaba tu boca con un arrebato maquinal y rutinario, pensaba que había llegado a mi propio límite, que al despedirme borraría todos los contactos, quemaría las naves y terminaría para siempre con este grato interludio, pero todo lo que sucedió en los siguientes días me había de probar todavía lo equivocado que estaba.

abril 25, 2012

Entradas del ‘diario literario’

Lugares comunes

Al leer Crimen y castigo pienso en este horroroso lugar común: Una situación de muchísima tensión construida o solucionada por el hecho de que algún personaje estaba escuchando la conversación entre los protagonistas desde otro cuarto.

Otro lugar común es que, al desarrollar dos historias paralelas, los personajes terminen cruzándose unos a otros para poder darle resolución a los conflictos. Al menos, no hay que abusar de este recurso.

Por ejemplo en Kafka en la orilla. El protagonista, un niño de quince años, huye de su casa por la relación tormentosa con su padre. Extraña a su madre y hermana de las que no sabe nada desde bebé. Por otro lado, Satoru Nakata es un viejo tonto que habla con los gatos. Comete un extraño asesinato. El asesinato resulta ser el del padre de Kafka, lo que detona la trama para que sus destinos se vayan interrelacionando.

Recursos de la novela clásica

Pienso por lo menos en Javert y ahora en Svidrigailov. Pero un recurso a mano para deshacerse de un antagonista es el suicidio. En CyC, Dostoievski narra la travesía moral que recorre Svidrigailov, hasta casi llegar al arrepentimiento.

La literatura rusa

Dice Canale a través del texto que me pasó que la literatura rusa está llena de sustancia, de contenido, y es más bien indiferente al estilo. Hasta Turgueneiev que es ateo no se escapa a caer en eso que denominan el ‘alma rusa’: La facultad del arrepentimiento. Dice entonces que la literatura rusa es contenido y no forma, habla de lo espiritual y no lo material al punto que Tolstoi y Dostoievski en un concurso de estilo hubieran obtenido un regular y malo respectivamente.  Dostoievsky habla como tema central de: La posibilidad de la salvación a través del sufrimiento.

Memorias del subsuelo (1864). Esta obra, considerada como el prólogo de sus obras mayores, es un autoflagelante monólogo en el que el narrador, un rebelde contrario al materialismo y al conformismo imperantes en la sociedad, constituye el primero de los antihéroes enajenados de toda la historia de la literatura moderna. http://unlibroalasemana.blogspot.com/2005/11/crimen-y-castigo.html

En el interior de argumentos ingeniosamente construidos para mantener el interés del lector hasta el final, el autor crea unos personajes heroicos, de carácter dinámico y autónomo, y los coloca en situaciones extremas. Cada novela se centra en la exploración de sus conflictivas vidas, de sus motivaciones y en la justificación filosófica de sus existencias. De cada una de ellas, el autor llevó un cuaderno de notas. Todos estos libros fueron traducidos a comienzos del siglo XX y constituyeron una impagable revelación de sus métodos creativos.

 

 

Como narras el argumento de Crimen y Castigo?

Un estudiante foráneo aquejado por la pobreza, decide matar a una vieja usurera para generarse medios de subsistencia. En el campo, su bella hermana trabaja como institutriz y es acosada por Svidrigailov, el dueño de la casa. En San Petersburgo, Razumikhin, el amigo del protagonista, lo defiende de unos policías que sospechan encarnizadamente de Raskolnikov. Marmeladov, un viejo borracho que había conocido el protagonista, es atropellado. Al acompañar a su familia, Raskolnikov conoce a Sonia, la muchachita inocente convertida en prostituta por necesidad. El cerco sobre Raskolnikov cada vez se hace más sofocante, o es quizás su propia conciencia que no lo deja tranquilo. Dunia se va a casar con un hombre rico y se muda a la capital con su madre. Raskolnikov está muy enfermo y su conducta es errática e inexplicable. Rompe relaciones con su familia. Razumikhin trata de repararlas, pues está enamorado de Dunia. Muere la esposa de Svidrigailov y este se muda a la capital. Muere el …

Receta para hacer un cuento

Creo tener una buena fórmula para perfilar un cuento, y algunos apuntes que no se deben olvidar. En primer lugar, un buen cuento sin tema es completamente intrascendente. Podrá relajarte pero al dar la vuelta a la página habrás olvidado de que trataba. Por otro lado, un cuento sin argumento interesante corre el riesgo de aburrir al lector tanto como un ensayo filosófico o el canal del Senado. Es importante mezclar de manera correcta ambos elementos, de la siguiente manera:

Cuento = tema + argumento

Sin pretender haber encontrado el hilo negro, ahora creo que todo buen cuento reconocido por el tiempo, no carece de estos dos elementos en buena medida.

Por último, en estos tiempos donde nadie lee, no está de más crear un buen gancho que atrape desde el inicio la atención del lector. Algo como “El vampiro le arrancó un beso antes de que llegara el lobo” o como dijeron mis buenos amigos del taller, que mejor gancho que este: “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.” Ahí tienes el mejor gancho de todos.

Tarea que hacer:

Investiga, tipos de personajes que aparecen repetidamente en series o novelas.

Lee argumentos y sinopsis de novelas y películas.

 

El malo en la novela clásica:

Javert en Los Miserables.

Svidrigailov en Crimen y Castigo.

Claudio Frollo en Nuestra Señora de París.

El Bildungsroman

Acabo de terminar de leer Demian. Conviene apuntar que la novela está en el formato de Bildungsroman, que significa que es una novela de formación y que relata el proceso de maduración psicológica de un persona generalmente desde niño hasta ser un adulto. Otros ejemplos de este tipo de novela son Siddhartha del mismo Hesse, Werther de Goethe, y por supuesto The catcher in the rye de Salinger. Normalmente se dice que este género se empezó a llamar así con la publicación de El aprendizaje de Wilhelm Meister en 1795, de Goethe.

Básicamente Demian habla de buscarse a sí mismo. Ese es el objetivo final que busca Emil Sinclair, y deja claro que su búsqueda no es fácil ni placentera, pero si necesaria. Al contrario de todos los jóvenes de su época que se ahogan en alcohol, en prostitutas y en otras veleidades semejantes. Quizás un poco moralista, el personaje intuye el cambio que se presenta con la I Guerra Mundial.

Sanchezca #1

Los personajes tienen que tener personalidad. Esta se demostrará mediante sutiles acciones.
Algunos personajes encarnan estereotipos, sobre todo en telenovela o comedia.

Ej. Seymour Skinner: Burócrata de la educación.

Cómo analizar un cuento.

Preguntas a responder:
¿Qué pasó durante el cuento?
¿De qué está hablando el autor?
¿Cuánto tiempo transcurrió durante el cuento?
¿El autor usa palabras características o peculiares?
El argumento responde a ¿quién, qué, cómo, cuándo, porqué?

Tipo de cuento e intención del autor.
Personajes y caracterización.
Narración ¿es lineal, circular, etc.?

 

Análisis de La cámara de Sartre

El cuento trata de una joven que vive con su marido loco, ante la desaprobación de los padres de ella.
Sartre relata primero la conversación entre los padres, luego la visita del Sr. Darbedat a su hija, la conversación entre ellos y finalmente las reflexiones de la hija al quedarse sola con su marido. El cuento transcurre en unas horas, a lo mucho una jornada. El autor usa algunas metáforas.

“Tomar libremente una decisión en contra de lo que todos opinan que es correcto es un tema recurrente en la literatura existencialista.”

abril 25, 2012

Freewriting exercises

Monday, July 05, 2010 12:03:01 AM

Reconocerme, quién soy? de que me compongo? Como saber quien eres, descubrirte, tu historia, tu pasado, que te gusta, que le gusta a Edgar Sánchez y porqué se apellida Borges, de donde viene, narrar los comienzos, los primeros encuentros, en retrospectiva, que busca en la vida y porque llegó a este pueblo, a esta ciudad, que fue lo que definitivamente marcó su vida, o si no hubo esa situación catártica, las pequeñas cosas, los detalles, momentos, quizás un atardecer, una mujer que lo enamoró para después partir a otro país, un amigo que murió antes de despedirse de él. Eso es lo que el personaje principal va cargando a cuestas, su idiosincracia, (habría que buscar esapalabra, entenderla, exprimirla) Dónde naciste, porque pudiste haber nacido en Polonia y haber llegado al tercer dia de tu existencia a Tampico y sin embargo llamarte la sangre y andar toda la vida buscando el regreso a la patria perdida y añorada, o si de plano naciste en Tampico porque se añora Beethoven, Bach, Vivaldi, porqué se añora Honoré de Balzac o Victor Hugo o La Marselleise. Qué más te pasó? El abuso escolar, los dificiles años quinces, de soledad en la casa y abuso escolar y nadie a quien contárselos, los barros en lacara pero habría que analizar si eso realmente te ha formado ahora en lo que eres, si tiene algo que ver contigo.

Friday, July 09, 2010 10.30 pm

El tango de Gardel, el exilio de Gardel, las mujeres de Gardel. Una tal Ivonne Guitry, capítulo 111, de rubia cabellera y ojos azules, de cultura notable, de noble estirpe, es decir el sueño dorado, la musa, la aspiración del artista. Y hablando de artistas, la idea es la bohéme moderna, varios muchachos viviendo en la misma casa, como roomies, comparten su vida, sus aspiraciones y sus desviaciones, sus ríos metafísicos (que son en honor de Heráclito, te debo el capítulo), todas esas ansias de querer hacer y no hacer nada, dos mujeres, dos hombres, la construcción de los personajes. La música que escuchamos, las pláticas, los cigarros, los sueños, los enamoramientos, las personas que llegan a cruzarse, los nuevos, el mundo exterior y el mundo interior, desde la cosmovisión de un cuarto, los intereses artísticos y finalmente las tragedias.

Miércoles 14, Julio 2010 11.54pm

Faltan 6 minutos para que termine este día, a que sabe un día cuando se termina, como el café, como la cerveza, los asientos, así, un día se fuga, se dispersa desde la soledad y la vista panorámica de una ventana que da a la avenida Gonzalitos. Se escuchan carros, rechinido de llantas, balazos, se escuchan también murmullos, gente enamorada que pasea por las calles tomada de la mano, en su propio mundo de esplendor y mariposas, Maite piensa que la vida debería leerse por un sólo lado, comernos solo una parte de la naranja como decía Pessoa, y cuales son las posibilidades, las ramificaciones infinitas y mordaces de aquello que en primera instancia parece lo deseado, lo bueno: Por ejemplo, “los doctores descubren cura para el SIDA”, se multiplican los pervertidos, crece el abuso infantil, la sobrepoblación, pero eso es un enfoque demasiado relativista. Son las 11.58. Desde aqui pareciera que las nubes cabalgan hacia la eternidad pero que manera tan poética de decirlo, en realidad el tiempo no pasa, pasamos nosotros, desarrolla esa idea: el tiempo como una aguja estática, nosotros una banda que va pasando hacia atrás.

Freewriting 04
Martes 20 julio. 12:05 AM.

Un mundo, una abuela demente, una iglesia, un dragón, una buena idea, un Dios, un castillo, un detective, un ninja, una pistola, cien años, un buen consejo, un ejército, tres demonios, paranoia, un gato, amor, un vagabundo, un hoyo negro, un asesino, un payaso, un pecado, una invasión, perros gigantes, molinos, un rayo láser, una amante, una cabeza, una armadura, una máquina del tiempo, una mentira, una galaxia, un grito muy fuerte, una gallina ezquizofrénica, un rey, una ciudad, un costal de papas, una llave maestra, un crimen, un ojo con patas, una palabra que cambió al mundo, un queso, miedo, tortura, datos históricos reales, un héroe, años de trabajo, sueños, sangre, música, frustraciones, desnudos, filosofía.

Una huída – un puente – un gato – un perro – un ícono – una marca – un asesino – una vereda – un viaje – autoestop – una lluvia de sardinas – una orquesta de músicos delirantes – una muchacha bellísima en un lago.
Facebook – Redes sociales – relojes digítales – artístas japoneses – cosas que hablan – tazas de café.

Una taza del Starbucks definiendo un pensamiento. Escribir en la laptop, una ciudad llena de luces nocturnas. Personajes sombríos buscando su destino. Buscar el destino.
Y ante todo las preguntas
¿de qué quiero hablar?
¿porqué quiero escribir?
¿a qué le tengo miedo?
¿qué me excita?

Freewriting 05
Viernes 13 agosto. 9.40 pm
Consumimos demasiado. Demasiado. Yo creo que en mi vida sólo ha pasado una cosa interesante: Me he enamorado.

abril 25, 2012

Declaración

Sólo para dejar constancia de un horrible de pastiche de Neruda que escribí alguna vez.
No tiene fecha el archivo tiene fecha de creación sep 2011, pero seguramente es mucho más viejo. 

Esto no es un manifiesto
tampoco se le tache de poema,
es simplemente una declaración:

Sucede que la vida para mi es una poesía
un don de hombres y un sueño de dioses
por eso quiero venir a escribirle la canción
a cantarla con el bardo, el aedo, el rapsoda
el juglar y el trovador.
Osea que quiero para todos ustedes
que ven en donde yo veo y que cantan donde yo canto
por lo menos un triunfo, una seguridad infinita
una rosa, una patria, una espada.

La rosa sean las tardes tranquilas
los domingos de lluvia y pensamientos febriles
en que nos entendemos un poco
nos conocemos, nos adivinamos
y sabemos que de la vida solo nos queda
beber, amar y rodearse de amigos.

La patria podrían ser tus ojos
el lento, impasible transcurso de las horas
y la sonrisa perfecta,
la clara y luminosa sonrisa
donde se guardan las esperanzas.

La espada pues el arte o la conciencia.
O ambas.
No se puede cantar a Schumann con hambre
y no se puede soñar con flores en África subsahariana
Sobre hablar de deber o de utopías
el sueño del hombre es el final de la vida.

No soy árbol para permanecer inmóvil
ni ave para volar sobre los demás
soy sólo un hombre que mira al cielo
como mira a las páginas de un libro sabio
como mira unos ojos cafeses
y se pregunta ¿en dónde?
¿porqué? y ¿quién entonces creó todo esto?
Lo maravilloso, lo sublime
lo dotado de belleza, lo terrenal y lo divino.
Ya sé que Kant y que Descartes,
no me importa, allá ellos y sus conciencias.
Lo único cierto es que la noche y sus estrellas
tienen un lenguaje puro y fresco
como la brisa o como el aliento de un ser etéreo.

A Rogelio, a Darío, a Jorgito
a Erika, a Oscar, a Karlita
a Gabriela, a Paola, a José
a Aida, a Norita, a Radilla
a Armando, a Memo, a Diana
a Mario, a Jonathan, a Pablo
a Carolina, a Jimmy, a Andrés
a Mauricio, a Mónica, a Diego
a Ángel, a Claudia, a Leonardo
a Carmen, a Jesús, a Cortázar
a César, a Kika, a Natalia
a Tolula, a Oliveira, a Ricardo
a Lenin, a los del comité,
a Yeyo, a Laura, a Victor,
a Rosa, a Carlota, a Griselda
les puedo y les debo dar las gracias
y dejarles un poco de lo que
este sueño me ha dejado.
Ya por si mismos han sabido muchas cosas
y lentamente, inexorablemente irán sabiendo muchas más.

enero 18, 2012

De venganzas y literatura

 

Hoy quiero hablar de venganzas y, como siempre, de literatura. Y lo quiero hacer más o menos al estilo de Nicolás Alvarado en su podcast de libros de msn, guardando las justas distancias por supuesto. Quiero hablar de venganzas y de dos libros, que a pesar de compartir el tema central, difieren en practicamente cualquier otro aspecto.

El primer libro es ni más ni menos que El conde de Montecristo de Alejandro Dumas padre. Alejandro Dumas fue un escritor del siglo XIX francés famoso por haber escrito una cantidad impresionante de novelas y otras obras literarias, entre ellas algunas que le aseguraron un nombre en la posteridad como Los tres mosqueteros y precisamente la que nos ocupa.

La historia de Montecristo es la de Edmundo Dantes, un hombre trabajador y honrado al que la fortuna le sonríe: Su familia, sus amigos y su novia Mercedes lo esperan después de una expedición en barco. Aunque todo parece marchar viento en popa, Dantes no se da cuenta que algunas de las personas más cercanas a él han tramado una intriga que lo llevará a padecer durante muchos años en una cárcel olvidada del mundo, acusado de traición a la patria.

En la cárcel, Dantes desespera y piensa en morir, pero conoce a un hombre que lo ayudará en más de una manera a salir adelante. Hasta aquí, la novela tiene todos los elementos para interesarnos por sus múltiples aventuras, pero lo que en realidad sobresale en esta novela, es el aplomo y la determinación con la que Edmundo Dantes lleva a cabo su inexorable venganza, hasta sus últimas consecuencias.

De esta manera Dumas, nos brinda un excelente cuadro de una de las pasiones humanas más inexploradas y por lo mismo, más interesantes.

El otro es un libro muy distante en el tiempo y en el espacio. Se trata de El psicoanalista de John Katzenbach, un libro bastante reciente, publicado si no me equivoco alrededor de 2002 y traducido apenas hace pocos años al español. Para empezar, El psicoanalista es un thriller, lo que significa -a mi manera de verlo- que su principal propósito es entretener al lector con una serie de misterios y problemas bien o mal planteados que van surgiendo y resolviéndose conforme avanza la novela, y donde generalmente un bueno logra sobreponerse a los villanos y acabar con ellos.

Este es un género muy emparentado y afín con la novela negra, incluso podríamos hablar de thrillers en ciertos libros de Agatha Christie, Raymond Chandler y otros autores similares.

Y El psicoanalista no nos decepciona en ese aspecto. Se trata de la historia de un -ni más ni menos- psicoanalista neoyorkino, que se ve abruptamente separado de su rutina diaria de consultas y pacientes que lo aburren, por culpa de un psicópata que busca vengarse de él por un error que Rick (tal es el nombre de nuestro héroe) cometió hace muchísimos años.

El psicópata se hace llamar Rumpelstilskin y desea poner en marcha un juego macabro donde Rick y la gente que más quiere puede perderlo todo si éste no averigua la identidad del psicópata en 14 días. Lo que Rick va descubriendo conforme transcurre la historia es que este psicópata parece haber estado urdiendo minuciosamente su venganza, al punto de conocer a Rick mucho más de lo que este cree, y adelantarse a todos sus intentos con aterradora maestría.

Como es normal con estos libros, la trama de un demente sediento de venganza que intenta acabar con alguien, pero que le da todas las posibilidades de escape por medio de un complejísimo juego, es insostenible, pero sirve para poder desarrollar todas las peripecias del personaje principal. Es un buen thriller, sí, entretiene, también, y es una buena opción para acercarse a la lectura por su lado más negro y podría decir incluso, algo morboso.

Dos libros de venganzas meditadas durante años y llevadas a cabo con ingenio y determinación, que nos muestran sin duda lo más oscuro del ser humano, pero también las altas luces que es capaz de alcanzar en su afán por conseguir algo.

El conde de Montecristo está editado por Porrúa y por muchas editoriales más, en precios bastante accesibles. El psicoanalista está editador por Zeta y se puede encontrar en ediciones de bolsillo bastante asequibles para un best-seller, aunque debo confesar que, siendo fetichista de los libros como soy, la edición de tapas duras influyó bastante en mi disfrute de su lectura.

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septiembre 27, 2011

Nuevo cine francés: Dos películas

Así le digo yo pues simplemente porque se ve muy moderno y se escucha muy francés. Además con estas etiquetas me escucho muy cinéfilo jaja. Bueno el caso es que ultimamente he visto dos películas entretenidas y sobre todo, diferentes a lo que ves todos los días en cartelera.

Et soudain, tout le monde me manque (El día que vi su corazón) es una producción del 2011 (mira, si es nueva entonces!) dirigida por Jennifer Devoldère (mira, también es francesa!).

La trama va de una muchacha llamada Justine (Mélanie Laurent) y su relación con su singular padre Eli (Michel Blanc). Justine es una chica como cualquier otra que va por ahí teniendo novios, vive con su hermana y su cuñado y tiene que aguantar las burradas del señor Eli, un sexagenario que se le ocurre la puntada de tener un hijo con su madrastra. Pero no sólo eso, Eli frecuenta a los ex-novios de Justine en un intento desesperado y enfermizo de acercarse a su hija.

Juliet por su parte anda en busca de la felicidad, trabajando en una clínica de rayos-x mientras sueña con ser artista.

La película no es pretenciosa, su objetivo es entretener y lo consigue. Basicamente una tragicomedia que muestra a la juventud francesa de hoy que consume Starbucks y escucha a Nathan Johnson y Regina Spektor.

 

La que sigue es una película un poco más seria en cuanto trata de hacer conciencia sobre problemáticas sociales muy actuales en Francia pero no por ello menos divertida. Se trata de Le nom des Gens traducida al español como Los nombres del amor.

Esta cinta del 2010 dirigida por Michel Leclerc cuenta la historia pasada y presente de dos personajes muy distintos: Arthur Martin y Bahia Benmahmoud. Mientras que uno roza los cuarentas, parece nunca haber tenido novia y tiene un trabajo bastante aburrido, la otra está en la flor de su juventud, y se considera a si misma una puta política. Lo que pasa después es una serie de enredos y dolores de cabeza para Arthur, quien se verá seducido contra su voluntad por la belleza y la actitud desenfada de Bahia.

Esta pieza, además de hacerte reír con naturalidad, echa un vistazo a los problemas de Francia como la migración desde los países árabes, el sentir general frente a la población judía y las ideas del pueblo francés con respecto al Holocausto. Todo con una narrativa fresca y provocadora, que por momentos recuerda al buen J.P. Jeunet.

 

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septiembre 27, 2011

La casualidad…

Fue lo que impidió que los dos más grandes escritores que ha dado la Madre Rusia no se encontraran. Esto es, Teodoro Dostoievski y León Tolstoi. Y curioso, que aunque el primero jugaba para el Atlético Simbolismo y el segundo para el Realismo F.C., a pesar de sus diferencias, ambos escritores se admiraron profundamente (en contraposición a Turgenev por ejemplo, a quien lo mandaron a que armara su propia reta).

Se admiraron tanto, que mantuvieron correspondencia durante mucho tiempo, analizando y compartiendo sus puntos de vista respecto al trabajo del otro. Pero lo más curioso y más extraño es que después de haber planeado ya una cita para encontrarse semejantes gigantes de la literatura, alguno de los dos se confundió con el lugar del encuentro, por lo que nunca tuvieron la oportunidad de conocerse en persona. El mismo Tolstoi dice en una carta que lloró desconsoladamente cuando más tarde se enteró de la muerte de Dostoievski.

Me pregunto que hubiera pasado si estos dos grandes, hubieran llegado a conocerse en persona. Mi ligera opinión es que tendríamos por lo menos uno o dos más golazos inolvidables como Anna Karenina. Pero para

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